«Nada que ver», el vino de tres valles que convierte la diversidad en armonía

El destacado enólogo, Pedro Pelegrina, presentó un vino que combina partes iguales de la variedad Malbec de los valles de Pedernal, Iglesia y Calingasta. El resultado es un vino equilibrado y de gran armonía.

¿Quién no usa a diario la expresión «nada que ver? Y sí, es habitual para comparar situaciones, objetos o formas de pensar. Con  ese concepto nació la marca de autor de Pedro Pelegrina quien mantiene una profunda amistad desde hace dos década con otro enólogo, Marcelo Ureta, a pesar que son totalmente distintos en sus pensamientos e ideas. Claro que el vino los une.

A partir de intensas charlas y debates donde la frase surgía de manera recurrente, ambos decidieron canalizar esa dinámica en la creación de un vino que finalmente terminó concretando Pedro.El proyecto cobró forma legal hace dos años con el apoyo de Valeria Diumenjo, diseñadora de decenas de etiquetas de vinos, quien gestionó el registro de la marca y, por supuesto, también fue la creadora del vestido de la botella.

Por decisión propia, Marcelo prefirió mantenerse un poco al margen, pero siempre al lado de Pedro para alentarlo en la concreción de la idea.

A lo largo de su trayectoria en la industria vitivinícola, Pedro elaboró numerosas etiquetas de éxito para proyectos de terceros, tanto en gamas medias como altas. Sin embargo, existía un reclamo constante por parte de su familia, colegas y amigos para que desarrollara un vino propio de firma de autor. Se lo había ganado.

Así fue que la inspiración provino de un recuerdo nostálgico. El mejor vino que –a su juicio-, había elaborado en su carrera -asesorado en su momento por Ángel Mendoza en la zona de Guanacache-, fue un blend de tres variedades embotellado y estibado pero que la empresa comercializadora nunca llegó a lanzar al mercado.

Con ese deseo pendiente de reinterpretar la fuerza de tres componentes, Pedro volcó su atención hacia tres valles de altura: Pedernal,  Iglesia y Calingasta. Además decidió no recurrir a formulaciones complejas con porcentajes desiguales, y así la elaboración de «Nada que ver» siguió un criterio pragmático. Un corte en partes iguales (33 por ciento de cada valle) para permitir que las particularidades de cada terruño se expresaran o se fundieran libremente.

Desde el punto de vista enológico y geográfico, los tres terruños no tienen «nada que ver» entre sí, y a su vez demuestran tener “mucho que ver”. Cada uno de los terroir presenta composiciones de suelo heterogéneas, varían en temperaturas promedio y amplitudes térmicas, entre otros parámetros. Sin embargo, al unirse logran una integración armónica que refleja la misma convivencia y complementariedad que existe entre miradas humanas opuestas.

Vinificación

Tras realizar la mezcla inicial en laboratorio y validar el resultado junto a Marcelo, el vino se fraccionó y embotelló sin someterse a pruebas previas. Pedro adoptó una metodología arriesgada y no volvió a probar el corte sino hasta casi tres meses después del embotellado, al momento de vestir las botellas. Ahí llegó la gran sorpresa, un resultado sensorial único que mostraba una gran integración entre valles.

“En aromas se destaca por la presencia de notas especiadas, vegetales y balsámicas, muy características del Valle de Calingasta. Mientras que en boca muestra  fluidez, textura sucrosa, frescura y taninos amables, recordando la estructura de los grandes cortes de guarda pero con la vivacidad de la fruta de altura”, asegura Pedro.

Esta primera partida de «Nada que ver» consta de 4.000 botellas, con un precio sugerido al público entre los 13.000 y 14.000 pesos, buscando una posición accesible que fomente la rotación en el mercado.

La distribución se realiza de forma directa y a través de vinotecas seleccionadas, como La Casa del Vino de Guillermo Romero y próximamente en Vitis.

Este no será el único vino de autor, porque su elaborador ya anticipó que vendrán nuevas opciones. La saga, sin duda, contuinuará…

** Beber con moderación. Prohibida la venta de bebidas alcohólicas a menores de 18 años. **

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