Syrah, el Gran Sanjuanino
Hoy el mundo celebra el Día del Syrah. San Juan, en algún momento lo percibió como su mejor exponente. ¿Lo logró? ¿Se mantiene el concepto? Serían las preguntas del millón, con respuestas tan controvertidas como lo fue la misma uva que protagoniza la incógnita.
En la década del 90, San Juan empezaba a despertar al mundo del vino de alta calidad enológica. La reconversión de viñedos de uvas comunes -denominadas así en aquel momento- hacia varietales estaba a pleno. Los enólogos y agrónomos comenzaban a jugar un papel crucial en este nuevo orden. A la par descubríamos qué varietal parecía darse mejor que otro, y en ese juego de aromas y sabores, a la cabeza, emergió el Syrah o Shiraz (para los australianos).
Cometimos la osadía de declararlo ´cepa insignia´. Y ¿cómo no? si se presentaba con unas características únicas. Así también lo entendió el grupo holandés Salentein, que no dudo en comprar la que por aquel entonces era la extensión de viñas de este varietal más extensa de la provincia en Pozo de los Algarrobos, Caucete, que pasó a llamarse Bodegas y Viñedos Callia.
Con este nombre de mujer se impusp en el mercado local, nacional e internacional. Todos los blends imaginables tenían como protagonista al Syrah. El enólogo Oscar Biondolillo fue uno de los gestores de lo que se dio en llamar ´fenómeno Callia´. Sin duda un gran puntapié para la vitivinicultura local, que no pasó desapercibido.
Por supuesto que muchas otras bodegas grandes -y no tanto- también pusieron lo suyo. San Juan tomaba fuerza en esta movida.
Lo que quizá no se pensó en ese momento es que esta enigmática uva ya era bandera de Australia y era difícil superarla. No sólo por posicionamiento sino por cantidad de vino que se podía elaborar.
San Juan contaba con pocas hectáreas de las cuales, al menos un diez por ciento se perdió en la última década por diferentes causas, siendo una de las principales una enfermedad llamada Decaimiento del Syrah, que mata a la planta. Actualmente son, aproximadamente 2.013 ha, el 18,7 por ciento del país. Antes está Mendoza con 7,905 ha (73,3%), según los datos del INV al 2023.
De alguna manera San Juan logró quedar en el inconsciente colectivo como la ´gran productora de Syrah´, y si de calidad organoléptica se trata no caben dudas que es así.
Los propietarios de bodegas y sus enólogos saben que el Syrah no falla, y siguen en su afán de recuperar este status que surgió de manera casi natural. Quizá no siendo bandera local pero sí sabiendo que de estas tierras nacen excelentes exponentes que dan siempre que hablar. Como si eso fuera poco cada valle -Pedernal, Calingasta, Tulum, Ullum y Zonda-, ofrecen características diferenciales ¿Qué más se puede pedir?
Pasaron los años desde aquella reconversión y hubo algunos períodos de gran ausencia de ´nuestra variedad insignia´. No obstante las marcas lo demuestran, muchos establecimientos apuestan a esta uva como base de sus vinos. Por citar algunos ejemplos, Callia sigue en la misma línea con Callia Syrah que se consigue a sólo 6 mil pesos (ahora también apuestan al Syrah Rosé); Surya Syrah de Bodega Los Médanos (7.700 pesos); Pyros Apellation Syrah (11.000 pesos); Memoria de Elefante de Elefante Wines (19 mil pesos); Gran Syrah de Finca Las Moras (28 mil pesos), Aguma Syrah Premium (7.500 pesos) por citar algunos monovarietales ya que cortes hay muchos. La sugerencia es llegar hasta cualquier vinoteca local y con la ayuda especializada comprar acorde a las necesidades y bolsillo.
El Syrah no falla. Seguramente no alcanza para ´bandera propia´, pero sobra en calidad.
¿Por qué se enamoró de San Juan?
Se ha escrito mucho sobre sus orígenes. No todos coinciden pero lo más aceptado y posiblemente acertado es que se trata de una de las vides más antiguas provenientes de Medio Oriente, de la zona del Shiraz, antigua Persia. Tanto es así que se ha llegado a indagar sobre si fue el vino que bebió Jesús en la última cena, algo que podría ser muy posible por sus orígenes. Otra versión indica que su cuna habría sido la zona del Ródano en Francia.
Lo cierto es que esta variedad que tantos buenos aromas y sabores da en la provincia está vinculada a que se trata de plantas que demandan mucho sol y altas temperaturas. Dos factores que acá no faltan. Claro que a eso se suman las técnicas de cultivo, el terroir y la mano de agrónomos y enólogos que tanto hacen por lograr exponentes de calidad.
** Beber con moderación. Prohibida la venta de bebidas alcohólicas a menores de 18 años. **